a) Las causas raíces o subyacentes son factores consolidados y estables en el tiempo (que deben analizarse con perspectiva histórica), enraizados en las estructuras sociales, económicas y políticas. Entre ellos destacan: los límites y las posibilidades que impone la base material existente (recursos naturales y condiciones medioambientales); la estructura socioeconómica tanto local como internacional (relaciones Norte-Sur), por cuanto deteminan las relaciones de producción y poder; y los sistemas ideológicos y políticos que articulan la sociedad (pautas de propiedad, mecanismos de ayuda, relaciones de genero, etc.).
b) Ese
conjunto de factores constituye el marco o base sobre la que se desarrolla el
segundo nivel de causas, consistente en diversos procesos y dinámicas de
vulnerabilidad, de carácter más coyuntural o próximo en el tiempo, que
propician el incremento de formas específicas de inseguridad en un momento y
lugar concretos. Entre otros se podría destacar el deterioro del medio ambiente
(que reduce la producción y los ingresos); el rápido crecimiento económico; la
crisis de la deuda externa; el impacto
de la globalización económica sobre los países pobres; los programas de ajuste
estructural y la consiguiente reducción de los presupuestos para servicios
básicos; la existencia de regímenes autoritarios; o la feminizacion de la pobreza.
c) Los determinantes
personales: Las diferentes causas de la vulnerabilidad que hemos visto
afectan de forma diferente a cada individuo, ya que éste dispone de cierto
margen de decisión y actuación, y que cada cual tiene unos determinantes
personales específicos, que condicionan su acceso a los recursos y su nivel
de exposición al riesgo. Entre tales determinantes personales podríamos
destacar los siguientes:
– La clase
social y la actividad económica: que determina la posición socioeconómica
del individuo, y por tanto sus recursos y capacidad de influencia.
– El genero: en casi todas las sociedades y circunstancias las mujeres se ven
discriminadas en los planos económico, político y social.
– La edad:
niños y ancianos son fisiológicamente débiles
(poco resistentes al frío y al calor, propensos a las enfermedades), tienen
menor capacidad mental y de movimientos, y dependen del cuidado que se les proporcione.
– El estado
sanitario y nutricional: los malnutridos, enfermos y discapacitados tienen
menos capacidad para trabajar y generar ingresos, así como para afrontar los
impactos de los desastres (epidemias, reducción del consumo alimentario,
migraciones forzosas).
– El nivel
educativo y de conocimientos técnicos: los individuos con un menor
nivel tienen menos capacidad de obtener ingresos, de encontrar medios
alternativos de vida, o de defender sus derechos ante el Estado.
– La etnia
y la religión: elementos definitorios de la identidad de los grupos,
origen frecuente tanto de privilegio como de discriminación social, política y
económica.
– El lugar
de residencia: que condiciona el riesgo de verse golpeado por catástrofes
naturales y conflictos, así como el acceso posible a los recursos naturales y a
los servicios públicos.
– El estatus
jurídico: la ciudadanía de un Estado o el estatuto de refugiado proporciona unos derechos legales, del que carecen los inmigrantes en
otro país, así como los desplazados internos perseguidos
en el suyo propio.
– La voluntad
y capacidad de decisión del individuo: el impacto de todos los factores
citados (estructurales, procesos, condiciones personales), que le vienen dados
al individuo, pueden ser modificados en parte por la propia capacidad de éste,
mayor o menor según las circunstancias, para decidir y tomar o no determinadas
actuaciones (vender sus bienes, emigrar, asociarse, etc.).
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