martes, 9 de octubre de 2012

INTRODUCCION



El concepto de vulnerabilidad ha penetrado con fuerza desde hace unos años en las ciencias sociales y, en particular, en el campo de los estudios sobre el desarrollo. Ha realizado así una importante contribución a una mejor y más amplia comprensión de la situación de los sectores sociales desfavorecidos y de los motivos de ésta. Se ha convertido en un fértil instrumento de estudio de la realidad social, de disección de sus causas profundas, de análisis multidimensional que atiende no sólo a lo económico, como puede hacer la pobreza (al menos en un visión clásica), sino también a los vínculos sociales, el peso político, el entorno físico y medioambiental o las relaciones de genero, entre otros factores. Como dice Bohle (1993:17), mientras que la pobreza se puede cuantificar en términos económicos absolutos, “la vulnerabilidad es un concepto relacional y social”, que depende de las contradicciones y conflictos sociales.
Por tanto, es un concepto esencial para poder diseñar y orientar adecuadamente las políticas públicas en materia de desarrollo socioeconómico, así como las intervenciones de acción humanitaria o de cooperacion para el desarrollo.
Convencionalmente, los desastres se han interpretado (y algunos siguen haciéndolo así) como eventos excepcionales, inesperados, consecuencia directa de factores naturales (meteorológicos, medioambientales o demográficos), y sin relación causal con los procesos sociales, con la vida diaria. Ese enfoque natural se ha complementado además con otras explicaciones centradas en una supuesta mala gestión de los recursos naturales por parte de las víctimas (sobre cultivo, sobrepastoreo, tala abusiva del bosque, debido a su ignorancia o a un comportamiento irracional.
Sin embargo, desde los años 70 y, sobre todo, los 80, frente a dicho enfoque natural comienza a desarrollarse otro de orientación social. Esta visión, aunque no niega la importancia de las catástrofes naturales como activadores de los desastres, pone más el acento en el estudio de las estructuras y procesos socioeconómicos de desigualdad y pobreza como causantes de la vulnerabilidad, entendido como el caldo de cultivo que posibilita los desastres. Los desastres son vistos así como consecuencia de las condiciones de la vida cotidiana, no como fenómenos al margen de ésta; como resultado de determinado modelo de desarrollo, más que como la ausencia o la interrupción de éste.
 MAS INFORMACION

No hay comentarios:

Publicar un comentario